Seychelles era de esos lugares que, para mí, estaba al nivel de fantasía de Maldivas o Bora Bora. Era un viaje que mi hermana y yo queríamos hacer para el 2020 y, cuando las cosas se calmaron (un poquito) en 2021, íbamos a hacer ese viaje como extensión de nuestro primer safari juntas por Kenia y Tanzania, pero los vuelos nos los terminaron cancelando casi al último momento y tuvimos que cancelar esa parte del viaje. Así que ahora que teníamos un viaje a Madagascar, sabíamos que era el momento de, al fin, ir a Seychelles.
Originalmente, nos hubiera gustado que Seychelles fuera después de Madagascar (como un viaje de descanso), pero, por la logística, tuvimos que hacerlo antes. Así que volamos de Antananarivo a Mahé.
A grandes rasgos, el hotel era muy lindo (supuestamente uno de los mejores de Seychelles), pero le terminaron robando su bolsa a mi hermana en el mismo hotel y, la verdad, eso amargó esa parte del viaje. Estamos muy seguras de que fueron los mismos del staff porque mi hermana dejó sus audífonos adentro y estuvimos rastreando todos los movimientos, y TODOS eran dentro del hotel, en áreas del staff y por más de 24 horas. Lo más culero de todo es que, aún con esas pruebas, el staff de seguridad y los managers nos mega gaslightearon diciéndonos que seguro estaba en nuestra habitación, porque no era posible que alguien del staff hubiera sido (sin querer ir a los lugares en los que los audífonos aparecían). Nos dio muchísimo coraje porque era un viaje al que le teníamos mucha ilusión y terminó siendo una decepción. No solo por eso, pero también porque el lugar no era tan espectacular como pensábamos y creíamos que sería.
Seychelles es el país más rico de África y, aunque sí se ve la diferencia (al menos al resto de los poquitos países que he visitado de África), no es taaan big deal. Literal se siente como cualquier otra isla del Caribe, y eso fue también decepcionante.
Estuvimos hospedadas en Mahé, pero también fuimos a Praslin y La Digue, que son las islas principales y prácticamente las únicas que se pueden visitar. Vimos unos cocos endémicos de Seychelles que literal tienen forma de curvas femeninas y de verga jajajaja.
Las islas tienen unas rocas enormes en las playas, que es lo más famoso de Seychelles, y, aunque sí se ven muy lindas, la verdad es que, fuera de eso, no tienen nada más de especial.
Vimos tortugas gigantes y los zorros voladores (que fueron mis favoritos), que literalmente son murciélagos gigantes con caritas de zorritos rojos. Son como zorros góticos y esos sí me encantaron.
Sí creo que mi opinión sobre Seychelles está muy sesgada ya por todo lo que pasó con el robo. Y, aunque tratamos de pasarla bien y superar eso, creo que lo que más pegó fue cómo manejaron toda la situación los del hotel. Fue súper decepcionante, y esto solo recalcó más para nosotras que, como México, no hay dos. Incluso una pareja que conocimos antes de todo este incidente nos dijo: “¿A qué vinieron aquí? Si en México tienen playas mucho mejores”. Y tenían razón.
Esto, honestamente, me hace reconsiderar si sí visitaría otras playas que me tienen ilusionada. Probablemente no las visitaré pronto, pero creo que, eventualmente, elegiré no quedarme con la duda.
—M