Londres 2023: El closure más hot de mi vida.

   

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La primera mitad del 2023 fue muy caótica para mí. Tuve un breakup de una amistad de más de 15 años, una de mis mascotas falleció y el plan de mudarme a Australia se estaba haciendo cada vez más abrumador. En mayo de ese año tenía que ir a Lisboa de trabajo, pero pude extenderme antes de Portugal y decidí ir a Países Bajos, a Marruecos, a Noruega, y ya después vendría mi parte de chamba a Lisboa. Tenía contemplado ir a visitar a esta amiga con la que hubo el breakup porque recientemente se había mudado a Casablanca. A mí la neta me caga Marruecos, pero sí tenía muchas ganas de visitarla, así que tenía contemplado desde varios meses antes ir a verla.

En el pasar de las semanas, nuestra amistad se fracturó tan cabrón… que ya no tenía yo la energía para más. Así que mi viaje a Marruecos se volvió un gap, y después de considerar qué hacer, decidí ir a Londres.

Definitivamente, esta fue una gran decisión. En este entonces yo todavía amaba Londres y se sentía bien ir a sanar mi corazón roto ahí… pero luego matchée con un wey de allá unas semanas antes de llegar y, wow… gran decisión indeed.

A este wey le pondremos A. En este entonces yo tenía 31 años y este cabrón tenía 43, y ha sido el wey más ruco con el que he salido hasta ahora (y eso me pegó justo en los daddy issues). Era psicólogo, y honestamente, sí sentí que algunas veces medio usó sus “trucos mentales” para hacerme caer por él, pero también era muy chingón en comprenderme. Honestamente, yo tiendo a cerrarme en muchas cosas y este wey sabía cómo hacer que yo me abriera y hablara derecho con él cuando yo no estaba de acuerdo con algo. Y sentí que juuuusto yo necesitaba a alguien así.

Él era mitad brit, mitad jamaiquino. Estaba bien pinche guapo. Tenía onda alternativa, rastas, piel bronceada, cuarentón, chavorruco, no hijos, no ex’s locas… fantasía. A mi parecer, el wey tenía una vida muy estable. Tenía su propio flat en el sur de la ciudad, trabajaba para la NHS (que es el sistema de salud de UK) y le mamaba ir cada año a Glastonbury. Caí bien duro por este cabrón, la neta.

Esta parte del viaje resultó ser muy exprés. Después de que mi vuelo en Ámsterdam se atrasó por horas, llegué a Londres y ese mismo día me vería con A. Fue muy raro regresar a Londres después de 3 años porque ahí fue mi último viaje pre-pandemia que fue muy caótico, pero a la vez se sentía chingón estar de regreso, en especial porque era el momento en el que, en teoría, estaría en Marruecos.

Me quedé en un hotel en mero Leicester Square, fui por algo de comer en chinga a Covent Garden y me metí a bañar y tunear para mi date. A me empezó a meter un poquito de presión porque los brits son muy puntuales y yo me estaba atrasando un poquito en arreglarme, pero la neta es que las 3 hrs de atraso del vuelo sí cagotearon eso. Eso me caga un poco de los brits, que no tienen flexibilidad en cosas así cuando aparte, le avisé desde la mañana. But okay.

Quedamos de vernos en la estación de Waterloo, que me quedaba a dos paradas. Salí, súper nerviosa, y le avisé que ya estaba afuera de la estación, entre dos edificios. Yo me voltée porque no quería verlo llegar, porque sabía que yo me iba a cagar al verlo… y llegó y obvio me cagué, y me disculpé por la tardanza, pero me dijo que estaba bien (y después me lo reclamó… culero jajajaja).

Me llevó a una zona de bares, pero para llegar ahí tuvimos que cruzar un túnel donde muchos artistas grafitean (Leake Street Arches), y después fuimos al pub más pinche raro que he ido en mi vida (y me encantó). Pasamos varias horas ahí conociéndonos más, tomando drinky-drinks, y después me invitó a su flat. Aquí siento que fue la mejor parte del date. Su flat era muy bonito. Los dos ya habíamos acordado que en nuestro date sí o sí debía haber pizza, así que ordenó una y seguimos tomando. No al punto de empedarnos, pero sí de andar sueltitos. Nuestra conversación fue mucho más profunda en este punto. Toqué temas con él que nunca había tocado con alguien en un date. Incluso temas que me han costado abrir con amistades después de años, y él también se abrió y fue muy, muy chingón. Pero para romper con esa vulnerabilidad, le terminé diciendo: “thanks for the free therapy!” E inevitablemente, los dos abrimos más que nuestros corazones. JAJAJAJAJA.

Amo ser hocicona, pero este no es un blog de sexo ni Bad Girls Bible, pero lo que puedo decir es que fue de esas noches en las que una no duerme y, aun así, está feliz de no haberlo hecho. Honestamente, aquí también se notó que este wey indeed me llevaba 12 años. Al chile, sí me dio una de las mejores cogidas de mi vida.

Pasamos toda la noche y toda la mañana juntos. Terminé regresando a mi hotel en mi Uber ride of shame, pasando por todo el centro de Londres y yo sintiéndome Lindsay Lohan en Juego de Gemelas cuando llega a Londres, sacando la cabeza por la ventana del taxi. Jajajajaja. Llegué como a las 3 de la tarde o algo así, y me puse a escribir. Era 1º de mayo, allá también era feriado y, además, estaban todos los preparativos para la coronación del rey. Así que todo estaba vacío. Me la llevé leve y solo caminé por Soho en la tarde y busqué algo para comer.

Al otro día era mi último día completo en Londres antes de ir a Noruega, así que aproveché para ir de shopping a mis lugares favoritos. Entre ellos, World’s End, la primera tienda de Vivienne Westwood, que es siempre mi must stop en Londres. Pero también regresé a Soho, a comer a mi sushi favorito ever: Sticks ‘n’ Sushi en Covent Garden y, a la vuelta de mi hotel, había una de las librerías más chingonas que he visto, que se llama Watkins Books y se especializan en esoterismo. Aquí encontré varios decks de Tarot que me encantaron.

También me gusta ir a la zona del Big Ben pero, al cruzar el río Támesis, hay un corredor muy lindo (y muy vacío) con una vista muy bonita de todo Westminster. Esta fue mi primera vez de vuelta en Londres después de la pandemia, y como hay un hospital a lado, usaron las paredes de este corredor y lo convirtieron en el Covid Memorial Wall, que está lleno de corazones y mensajes de personas que perdieron a familiares en la pandemia. Me encantó porque justo descubrí este lugar en mi visita previa, así que verlo antes y después fue muy chingón.

En algún punto, cuando iba caminando hacia mi hotel, un wey claramente queer me gritó: “Oh my god, you look so pretty!” Y la neta no sé si era el afterglow o que neta traía un outfit muy chingón. Pero fue muy lindo recibir ese cumplido. Aparte, cuando viene de un wey queer, una sabe que es sincero porque no viene con ese undertone de “te lo digo para obtener algo a cambio”.

Al otro día, partí de Londres con un feeling de pesadez. A y yo sí seguimos en contacto un par de semanas después, pero llegó un punto en el que yo le pedí que me diera claridad sobre esto que estaba pasando. Y me la dio. Y decidimos parar. La verdad es que, aunque me dolió muchísimo tener que ponerle un alto a esto, el cabrón también lo hizo de una forma tan cuidada que sentí que eso dolió más que si me hubiera ghosteado. Pero me dio uno de los closures más bonitos que he tenido en mi vida. Sí, el wey estaba mega hot y me prendía durísimo, pero también lo recuerdo como uno de los weyes más emocionalmente maduros (y de edad también jajajajaja) y estables de los que he dateado.

Creo que esta experiencia me llevó a procesar lo que también pasó con el breakup de mi amiga. En ese entonces, mi lógica era: “si hubiera ido a Marruecos, nunca hubiera conocido a A”, y suena culerón, considerando que esta era una amistad de 15 años contra un wey que solo vi una vez y platiqué con él semanas antes jajajajajaja, pero sí me ayudó cabrón a sanar ese breakup de amistad más rápido.

Cuando regresé a Londres más o menos un año después, no lo busqué. Sentía que no era lo correcto volver a abrir algo que ya se había cerrado.

A terminó siendo justo lo que yo necesitaba en ese momento. Y ahí lo quise dejar.

—M